Existen básicamente dos tipos de delegación: la
«delegación en recaderos» y la «delegación en encargados». La delegación en
recaderos significa «Vaya a buscar esto, vaya a buscar aquello, haga esto, haga
aquello, y avíseme cuando esté hecho». La mayoría de las personas que son
productores tienen un paradigma de delegación en recaderos. ¿Recordas a los
macheteros de la selva? Ellos son los productores. Se arremangan y hacen el
trabajo. Aunque se les coloque en una posición de supervisión o administración,
siguen pensando como productores. No saben cómo realizar una delegación
completa, de modo que otra persona se comprometa a obtener resultados. Al estar
centrados en los métodos, ellos mismos se hacen responsables de los resultados.
Muchas personas delegan sistemáticamente de ese modo.
Pero, ¿cuánto se consigue realmente? ¿Y cuántas personas se pueden supervisar o
controlar cuando hay que participar en cada uno de los movimientos que hacen?
Existe un camino mucho mejor, un modo más efectivo de
delegar. Y se basa en un paradigma de apreciación de la autoconciencia, la
imaginación, la conciencia moral y la voluntad libre de los demás.
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